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Colombia y Venezuela, las democracias nunca hacen la guerra.

Escrito por Omar Elias Laguado Nieto on Feb 25th, 2010 y en las categorias Columnistas. Puedes seguir las respuestas a esta noticia a través de RSS 2.0. Puedes dejar un cometario o enlazar esta noticia

Por:Juan Manuel Galán P.Senador

En la historia mundial nunca dos democracias se han hecho la guerra.  El régimen democrático ha sido siempre garantía de paz.  Los titulares de prensa de las Últimos tiempos han recogido los episodios de crisis en las relaciones colombo-venezolanas. Sin lugar a dudas están en el nivel más bajo desde la disolución de la Gran Colombia en 1830.

Las relaciones entre los dos países han venido en un camino de franco deterioro desde el advenimiento del presidente Chávez al poder. En retrospectiva, lo que parecían incidentes puntuales, aislados y la expresión de un temperamento fuerte decidido a enfrentar al “imperio”, se ha traducido en una constante agresión, amenaza de cierres de frontera, afectaciones económicas, diálogos sin resultados, época de tensa calma y una nueva crisis. 

Esta secuencia nos hace pensar que hay un comportamiento deliberado en la institucionalidad venezolana que tiende a impedir la construcción o reconstrucción de la integración binacional. Lo anterior, con el agravante de que no se percibe de parte del vecino país la más mínima actitud propositiva, pues tras aceptar la posibilidad de un diálogo en escenarios multilaterales, propuesto por Colombia, el gobierno venezolano manifestó que no tenía nada de qué hablar con nuestro gobierno.

Los pueblos de Colombia y Venezuela, especialmente quienes viven en la frontera, sólo podemos tener un objetivo estratégico, de largo plazo: evitar una confrontación militar entre ambos países. Ya hemos comenzado a tener víctimas silenciosas de esta tensa calma: los desempleados en Colombia, las víctimas de los racionamientos y carestía en Venezuela.

Es doloroso pensar que se esté generando sufrimiento en algunos de nuestros compatriotas y en nuestros hermanos venezolanos cuando hemos tenido a mano la solución a sus problemas: el mantenimiento y fortalecimiento del comercio y la cooperación binacional. Este puede requerir ajustes para respetar los procesos internos que se viven en ambos países pero sin duda es fuente de prosperidad y tranquilidad para ambas naciones.

En este clima sólo salen beneficiados los criminales. Los grupos armados ilegales aplican en su favor el principio romano de “divide y vencerás”, limitando la cooperación entre las autoridades legítimas de ambos países; se aprovechan de la línea fronteriza, en ambos costados, para preservar su capacidad de acción y la impunidad. Hoy en medio de la desinformación no sabemos a ciencia cierta quiénes fueron los que asesinaron vilmente a varios colombianos en territorio venezolano. 

Colombia no es una amenaza para nadie. El comportamiento del Gobierno Nacional tratando de abrir espacios para reconducir las relaciones y facilitar un nuevo entendimiento es el camino correcto. En ese esfuerzo debemos contribuir todos los colombianos, y para ello debemos llenar nuestro intelecto y nuestro corazón de profundo amor por Colombia, por la paz y por Venezuela evitando generar o caer en cualquier tipo de provocación.

Esta crisis es ante todo una prueba a la democracia.  Colombia tiene la oportunidad de demostrar que es fiel a su tradición democrática.  La erosión de la democracia en Venezuela es el combustible más explosivo en un eventual conflicto bélico. 

Colombia en 1932 demostró  que la patria está por encima de los partidos y lo hará de nuevo si las circunstancias así lo exigen, entre tanto nos acogemos a la sensatez de los gobiernos y en este momento a la ayuda de Nuestra Señora de Chiquinquirá patrona de Colombia, y también de Maracaibo, Venezuela.

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