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¿Nos han defendido realmente alguna vez de las Farc?

Escrito por Omar Elias Laguado Nieto on Jun 5th, 2012 y en las categorias Columnistas. Puedes seguir las respuestas a esta noticia a través de RSS 2.0. Puedes dejar un cometario o enlazar esta noticia

Por:     Carlos Enrique Vargas Vergara

Desde las distintas orillas políticas se ha dilucidado de todas las formas posibles sobre la problemática que representa en la actualidad las FARC; han surgido posiciones guerreristas y negociadoras, cada una de ellas exponiendo sus argumentos, los cuales no han cambiado mucho en los últimos años.  De la misma manera, la capacidad de hacer daño de las FARC no ha variado mucho en este mismo tiempo, a pesar de las cuantiosas inversiones en defensa hechas desde la aprobación del Plan Colombia durante el gobierno Pastrana.  Desde entonces se ha librado la lucha más decidida y extensa contra un grupo ilegal que tenga la historia reciente del país.

Se dieron todos los elementos políticos y sociales legitimados a través de nuestro sistema democrático. Para ese fin, se conformó una unidad en torno a un caudillo electoral, se crearon nuevos partidos políticos y la oposición política a esta tendencia poco o nada pudo hacer para contrarrestar en las urnas esta propuesta.  Poco menos de 6 millones de colombianos, apenas una cuarta parte del censo electoral del censo electoral de ese entonces, ungieron un nuevo caudillo y una nueva unidad nacional en torno a él con un fin claro para el cuatrienio 2002-2006: Exterminar a las FARC.  Si hay algo bueno que tenía este plan es que, a raíz del fracaso del proceso de paz en el Caguán, todas las tendencias políticas participantes dentro del estado de derecho y la ciudadanía en general simpatizaban con esta propuesta; es decir estaba claro que había que derrotar a las FARC.   Hasta el momento todo iba bien, pero aparecieron nubarrones que no dejaban claro cuando iba a ocurrir ese hecho, es decir, el cuándo.  A mitad de
camino se percibe que el cuatrienio no iba a ser suficiente y el gobierno, de forma soterrada, avanzó en modificar la Constitución, que juró defender para todos los colombianos, para aumentar el periodo de su mandato; donde el único beneficiario era él mismo.  Por mucho que lo pienso hoy en día, no hallo relación coherente alguna entre esa reforma y la derrota de las FARC; pero ocurrió la reforma de todas maneras.  Si antes había algunos nubarrones, la oscuridad es completa cuando se mira la estrategia estatal para derrotar a esta banda criminal.

Grosso modo el panorama es que, existía claridad sobre el fin a conseguir, para lo que se dispuso todo la institucionalidad;  nos plantearon sobre la marcha que esto se demoraría el doble de tiempo propuesto inicialmente; pero nunca ha existido la oportunidad para discutir democráticamente el cómo se iba a desarrollar esta estrategia.  Los colombianos, en ejercicio de una minoría de edad democrática, decidimos confiar ciegamente, sin controles, en un gobierno incompetente.   El asunto es que ya van un poco más de diez años con esta política y han desaparecido más colombianos inocentes, algunos a manos de las misma Fuerza pública que juró defendernos, que miembros de grupos ilegales dados de baja en el conflicto.   Las FARC han perdido varios líderes importantes, pero siguen siendo capaces de causar mucho daño; secuestran y entregan secuestrados bajo las condiciones que ellos negocian cuándo y cómo se les da la gana; cuidan cultivos de uso ilícito y protegen militarmente la producción de drogas estupefacientes y su transporte hasta las zona de de embarque hacia el exterior.  Siguen controlando buena parte del territorio nacional y cada vez están más ricos y nosotros cada vez más pobres, porque el gasto militar en la lucha contra el terrorismo sigue representando una parte inmensa del Presupuesto Nacional de todos los colombianos, sin el derecho a auditarlo por parte de los mecanismos que nuestra democracia diseñó para ello. ¿O acaso alguna vez hemos visto procesado un General o un Ministro de Defensa por la Contraloría General de la Nación, o la Procuraduría, por el manejo de lo que se invierte en la logística de la guerra?

Con esta última pregunta inicio una serie de cuestionamientos que, como ciudadano, que paga impuestos de todas las formas posibles diseñadas por el estado, aspira a que sean resueltas: ¿Cuantos más presupuestos nacionales inmunes a control fiscal se necesitan para acabar las FARC? ¿Por qué el gobierno no nos rinde cuentas de eso? ¿Por qué un gobierno que nos timó se le premia con una reelección que ni siquiera estaba en el ordenamiento jurídico? ¿Por qué hoy tenemos más actores ilegales que los que teníamos en 2002? ¿Por qué se persigue aun hoy día a quienes nos atreviéramos de alguna forma a cuestionar la política desarrollada por el gobierno en materia de seguridad? ¿Por qué en vez de cumplir las promesas de campaña hoy tenemos un estado putrefacto en la peor corrupción que haya tenido registro la historia reciente del país? ¿Por qué un puñado de hombres, que no alcanzan a llenar un estadio, nos mantienen en estas condiciones de inseguridad presentes; muy a pesar de que la fuerza pública casi se duplicó, con el impacto presupuestal que eso conlleva? ¿Por qué nuestra Fuerza Pública acabó viendo envueltos a sus miembros en ejecuciones extrajudiciales para incrementar una estadística mentirosa de bajas en combate? ¿Cómo terminamos arrinconados entre el territorio donde ejerce el dominio las FARC, donde lo hacen los otros grupos ilegales, y el país concesionado para fortalecer la confianza inversionista?

Y para cerrar  de la misma manera como inicia el artículo;  si las FARC, como otros grupos ilegales, siguen vivas y operantes ¿Nos han defendido realmente alguna vez de las FARC?

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1 Respuesta para “¿Nos han defendido realmente alguna vez de las Farc?”

  1. Dani Maldonado dice:

    Difíciles cuestiones son las que planteas Carlos. A estás alturas es difícil encontrar en el mundo un gobierno que sirva a los ciudadanos en vez de a sus propios intereses. Y en esto no se escapa ninguna tendencia ideológica, cultural o política. Irán, Rusia, China, España, EE.UU., Gran Bretaña, Colombia, Argentina, etc, etc, etc…
    Seguramente deberíamos poner a todos los países del planeta en el grupo de los países gobernados por dirigentes que sirven a sus propios intereses.
    Y yo me pregunto ¿Que hacer ante ese despropósito global? Supongo que ser consciente de ello, saber que existe un problema y de que a uno no le van a engañar.
    El poder sirve a sus propios intereses y en la era de la información parece ser que eso no es ningún impedimento para continuar con su labor corrupta. Ese poder se siente cómodo, sabe navegar por estos cauces. Aparentemente lo tiene fácil, todo esta a su servicio. Los medios de comunicación, los imperios financieros, las castas políticas… Todo esta programado y cualquier indicio de amenaza a esa hegemonía es fulminada al instante a los ojos de todos, para que veamos que no hay nada que hacer.
    Bueno, me he desviado un poco de lo que usted denuncia, pero creo que era importante hacer esta pequeña y humilde reflexión para entender lo que estamos pasando.
    Las FARC es un problema que atenaza a un país. Y los actores que participan en el conflicto de alguna manera se lucran de ese conflicto. En ese caso ¿Porque finalizarlo? Es un negocio muy prospero. Se me viene a la cabeza un solo actor que se lucra de la situación que se vive en Colombia, las empresas de armamento. Estas empresas deben ganar millones de dolares con todo lo que esta ocurriendo. En los presupuestos gubernamentales, no solo de Colombia, también en los de los países limítrofes y sobre todo en el de los EE.UU. se dota de miles de millones a la lucha contra las FARC y todo el negocio que le rodea, principalmente la cocaína. Pero al final todo eso es un negocio, y seguro que debe haber alguien, tal como dice usted, un puñado de hombres y mujeres, que quiere cuidar su negocio, y pondrán todos los medios que sean necesarios para preservarlo.
    Y es llegado a este punto cuando es necesario, más que nunca, un ejercicio de transparencia. De esta forma se conseguirían tumbar muchos muros y se podrían conseguir muchos logros que repercutirían de manera positiva a la sociedad civil. Ahí debe estar la lucha, No en la selva, ni en la bolsa, ni en los círculos económicos. Debe estar dentro de la sociedad civil, buscando los mecanismos para que se vuelva critica y comience a hacer de manera honesta e incansable preguntas a sus gobernantes. Algún día, mas pronto que tarde, llegaremos a esa “conciencia” y es cuando el poder dejará de servir al propio poder para comenzar a servir a los ciudadanos.
    Carlos, usted está en el grupo de personas que hacen de punta de lanza. Le animo a que continué sin descanso su labor. El mundo no necesita héroes, necesita personas honestas y concienciadas.

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